
Ruta de Carlos V.
El 26 de septiembre de 1556, llegaba el Emperador Carlos V a la Villa de Laredo . Después de un largo reinado de 40 años, en los cuales España se había convertido en la máxima potencia mundial, el emperador se dirige hacia el último viaje de su vida, el cual le conduce a su retiro en el monasterio de Yuste, donde morirá el 21 de septiembre de 1558.
Este último viaje, remonta la cuenca del Asón siguiendo el camino que unía la villa de Laredo con la ciudad de Burgos a través del Puerto de los Tornos y supone la 1ª etapa del itinerario que condujo su retiro.
La vía del Asón, utilizada desde la época Altomedieval como enlace entre las merindades del norte de Burgos y las tierras de la costa, sufrió importantes arreglos y mejoras en torno al año 1520. Poco tiempo antes, Juana de Castilla, madre del Emperador, lo había recorrido en su viaje a Flandes para celebrar su boda con Felipe el Hermoso.
Este dato nos da idea de la importancia de esta ruta como vía de unión entre la Corona de Catilla y el Norte de Europa, a través del puerto de la Villa de Laredo.
En el 5º Centenario del nacimiento del Monarca, aún es posible recorrer este itinerario que tiene uno de los puntos importantes en Lanestosa, Villa en la que paso la noche este noble caballero, que según cuenta la historia lo hizo en la Casa Colina situada en la Vía Real.
El inmenso patrimonio cultural y natural de la Cuenca del Asón, que recorrió el Emperador hace casi 450 años, se recupera ahora como destino cultural con innumerables atractivos para el visitante.
EL ITINERARIO
Partiendo de la Puebla Vieja de Laredo, en donde desembarcó, el Emperador comenzó su viaje recorriendo los diversos pueblos y parajes que el camino a Castilla atravesaba aguas arriba del Asón.
Atravesando la Villa de Colindres junto a la iglesia de San Juan, el camino llegaba a Limpias desde donde se podía acceder a los barrios de Collado, Alisas y Cerbiago, para luego alcanzar la población de Ampuero.
Desde aquí, y a través de las localidades de Rocillo y Cereceda, el camino llegaba a Rasines y El Cerro, para continuar hacia Ramales a través de la puente de Bolado (La Bárcena) y la puente de San Pedro de Ramales.
Se inicia entonces la parte más difícil del recorrido, que remonta primero el curso del río Calera, hasta llegar a la Villa de Lanestosa, y a continuación el "Puerto de Sendero Enhiesto", el actual Puerto de los Tornos, perteneciente al municipio de Seba. Aquí, el "mojón de Retuerto" marca divisoria entre la Meseta y la Cornisa Cantábrica.
En su postrero viaje a través de las tierras cantábricas, el Emperador atravesó, los actuales municipios de Laredo, Colindres, Limpias, Ampuero, Rasines, Ramales de la Victoria, Lanestosa y Soba, esto es, la comarca de los ríos Asón y Gándara.
LAREDO
Esta población medieval, con Fuero de Villa desde el año 1200, constituyó uno de los principales puertos de la Corona de Castilla a lo largo de la Edad Media y Moderna, fue punto de partida y llegada de personajes ilustres y reyes de España cuando viajaban a Europa.
Conserva un pintoresco casco histórico, en donde destaca la iglesia gótica de Santa María. Esta iglesia es una joya medieval que alberga el impresionante retablo de Ntra. Sra. de Belén, entre otras obras de interés.
Su actividad tradicional se centra en la pesca y el comercio, si bien el turismo constituye en la actualidad su principal motor de desarrollo. La "Batalla de Flores", fiesta declarada en 1907 de interés turístico nacional, es un espectáculo colorista y multitudinario imprescindible en los veranos de Cantabria.
COLINDRES
Este concejo medieval se formó alrededor del siglo X, en torno al monasterio de San Juan y San Jorge, sobre cuyas minas se levanta la actual iglesia de San Juan Bautista del siglo XVI.
Recibió el Fuero de Vizcaya en 1399 de manos de Enrique III, rey de Castilla y León. En 1618 se asentó en sus riberas el Astillero Real de Falgote, del que durante un siglo salieron algunos de los más importantes navíos de guerra de la Corona Española.
Lugar famoso por sus linajes, Colindres fue cuna de ilustres religiosos, de secretarios reales y de hombres de letras, contando además entre sus vecinos con Doña Bárbara de Blomberg, madre de Don Juan de Austria, hijo natural del Emperador Carlos V.
Situada en la encrucijada del Camino costero de Santiago y el Camino Real de Castilla, Colindres es una Villa moderna y dinámica que ha sabido conjugar su tradición marinera con la industria y los servicios.
LIMPIAS
Formada alrededor del Monasterio de San Pedro, y tradicional feudo de los Velasco, la Villa se extiende a lo largo de la ría que lleva su nombre.
La Villa de Limpias lo conforman los concejos de Limpias y Seña, tradicionalmente dedicados a la ganadería y a las profesiones propias de las riberas de las rías cantábricas. El Puerto de Ribero tuvo especial protagonismo como abastecedor de los buques de la Armada castellana durante la baja Edad Media y la Edad Moderna.
Sin duda, su icono más característico lo compone el Santo Cristo de la Agonía, más conocido como "Cristo de Limpias". Es una talla barroca que llegó a la Villa a principios del siglo XX, pero cuyo culto se ha extendido a España y a numerosas naciones católicas de Europa y Sudamérica. El Santuario concentra en la actualidad la principal oferta turística del municipio.
AMPUERO
Esta población tiene su origen en el Altomedieval (siglo XI), que al igual que gran parte de la cuenca del Asón, estuvo bajo el dominio de la familia de los Velasco durante gran parte de la Edad Media e inicios de la Edad Moderna. A comienzos del siglo XVIII fue declarada Villa por Felipe V.
Ampuero era exportadora de castañas a Flandes e Inglaterra, y su actividad a partir del siglo XVIII estuvo muy relacionada con las ferrerías y la fabricación de anclas para los bajeles de la Armada. En esta localidad se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Bien Aparecida, desde que en 1605 se produjo su hallazgo. Ntra. Sra. de la Bien Aparecida es la patrona de la Comunidad Autónoma de Cantabria, y su monasterio constituye uno de los mayores atractivos de a zona.
Las fiestas de la Virgen Niña, y sus tradicionales encierros, conforman uno de los destinos festivos más conocidos de Cantabria.
RASINES
Rasines era ya poblado desde el Paleolítico Superior, tal y como muestran las evidencias arqueológicas de la cueva del Valle. El municipio alberga una extensa historia, de la cual dan testimonio evidencias de la época romana y medieval, así como un denso patrimonio arquitectónico de entre cual sobresale la Iglesia de San Andrés, obra de arquitecto local Rodrigo Gil de Hontañón, uno de los principales arquitectos del siglo XVI.
El municipio era tierra de canteros. Asentada en una fértil vega de la margen derecha del Asón, Rasines se ha dedicado tradicionalmente a las labores agropecuarias, y en menor medida, a la actividad minera.
El paisaje kárstico y sus atractivos, así como su peculiar plaza de toros cuadrada, componen dos importantes focos de atracción turística, aún por explorar.
RAMALES DE LA VICTORIA
En la confluencia de los ríos Asón, Gándara y Calera, Ramales fue poblada ya en el Paleolítico Inferior (en torno a 100.000 años de antigüedad), si bien son las manifestaciones rupestres del Paleolítico Superior (18.000 años) sus vestigios arqueológicos más importantes a nivel internacional. El referente histórico y cultural más característico de este municipio lo componen las cuevas de Covalanas, El Haza y Cullalvera, tres de los principales santuarios paleolíticos de Europa Occidental. "Ramales" debe su nombre a los ríos que por este municipio discurren, y "de la Victoria" a la importante batalla que allí tuvo lugar durante las Guerras Carlistas, en 1839, y que supuso una importante victoria para las tropas del rey. De este hecho histórico deriva también la tradicional "Verbena del Mantón", cuya tradición se remonta a la celebración de la victoria anteriormente comentada, y que se celebra todos los años en el mes de julio.
LANESTOSA
Está situada a pie del puerto de Los Tornos, y es una de las Villas más antiguas del Señorío de Vizcaya al que quedó unida en 1287 por el Fuero de Logroño. Puesta bajo el Patrimonio de San Pedro Apóstol, su iglesia parroquial extramural fue transplantada en el siglo XVI, desde la orilla derecha del río Calera al recinto del centro de la villa.
Su Casco Histórico, desarrollado a lo largo del Camino Real, conserva aún innumerables elementos arquitectónicos de enorme interés artístico y etnográfico, constituyendo un buen ejemplo de villa lineal ordenada a lo largo de una vía de comunicación.
La Danza de Lanestosa, o danza de los Arcos, que tiene lugar en la festividad de Ntra. Sra. de la Nieves, el 5 de
agosto, es una de las manifestaciones populares más sobresalientes de la villa.
SOBA
Conforma uno de los valles mejor conservados y bellos de Cantabria. Está rodeado de imponentes macizos calcáreos, y con un medio ambiente excepcionalmente variado y rico, posee rincones tan espectaculares como el "Nacimiento del Asón" y el glaciar de Bustalveinte.
Soba cuenta con importantes vestigios históricos que dan testimonio de su estratégica situación como zona de tránsito entre la Región Cantábrica y la Meseta, ya desde épocas prehistóricas.
A sus pintorescos paisajes y bien conservada arquitectura, hay que sumar su impresionante legado etnográfico y las enormes posibilidades que ofrece para el desarrollo de deportes de aventura (espeleología, piragüismo, montañismo, bicicleta de montaña, etc.) y el conocimiento del medio natural.
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Cuevas de Covalanas.
Situada en el municipio de Ramales de la Victoria, ha sido excavada en calizas urgonianas del Cretácico Inferior. La cueva consta de una galería de dimensiones medias. La boca se asienta hacia el Suroeste y se encuentra cerrada con un muro y una puerta, cuya llave, en las actualidad, está en poder del Ayuntamiento de Ramales de la Victoria, uno de cuyos funcionados ejerce de guía.
En la entrada fueron hallados escasos vestigios de yacimiento prehistórico, con una pobre representación de útiles líticos y escasa fauna cuaternaria (osa, jabalí y ciervo). Además se halló un fragmento de cerámica de cronología imprecisa.


Los grupos de figuras son las siguientes:
1º.- Dos ciervos incompletos con el trazo a base de puntos espaciados.
2º.- Manada de ciervas que huyen, salvo tres que permanecen detenidas. Una vuelve la cabeza y la silueta está formada por puntos en rojo con manchas de color en el interior y con las patas finas y delicadas. Sobre el dorso, una línea que se divide en dos en el interior. La segunda está contorneada por líneas formadas por trazos tangentes. La tercera solo tiene la cabeza y el dorso, así como algo de cuello, con 1a espalda y el cuello hechos mediante puntos yuxtapuestos. La cuarta está reducida a las orejas y una parte de la línea del cuello. La quinta está incompleta, pues le faltan las patas delanteras y la silueta es punteada. La sexta es una cierva que huye, con trazos formados por puntos unidos, resultando una figura de gran perfección técnica; una línea de puntos atraviesa la espalda del animal.
3º.- Un caballo y cuatro figuras de ciervas incompletas. El caballo es alargado, con las patas traseras canas, careciendo de las delanteras. Las crines están representadas por líneas de puntos, como la barba. Los trazos están hechos a base de puntuaciones mas o menos tangentes. Enfrente hay un dorso y una cabeza de ciervo de línea punteada. Debajo, dos figuras, así coma una cabeza y un dorso de cierva esquematizados. Sobre el lomo del caballo, una línea de puntos forma el dorso de un animal incompleto.
4º.- Tres ciervas y dos signos rojos. Los trazos están hechos a base de puntuaciones yuxtapuestas o confluyentes. Dos ciervas huyen y la tercera aparece en reposo. Los signos rojos son rectángulos alargados y verticales.
5º.- Dos ciervas rojas, próximas a las anteriores, realizadas con un trazo irregular que parece hecho con una mano o con un tampón.
6º.- Un toro de pies cortos y silueta dibujada con buena técnica, remarcada por la utilización de una doble línea punteada en algunas partes del animal. Por debajo, una pequeña línea de puntos y detrás una cabeza incompleta de toro con el hocico enfilado hacia arriba. Además hay manchas y puntos no catalogados al final de la cueva. Recientemente se ha planteado una nueva interpretación de esta última figura, tomándose la posibilidad de que se trate de la figura de un reno.
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